domingo, 24 de enero de 2016

El País de los Idiotas IV.





Hoy vuelvo al país de los Idiotas. Ese  país en el que, como sabéis, se priorizan los asuntos privados y se mantiene un absoluto desinterés por los asuntos públicos.  Ese país que se encuentra a la derecha de ningún sitio y a la izquierda de ninguna parte.


Yo, después de devanarme los sesos, sigo sin entender a qué narices están jugando todos estos tipejos llamados a representarnos. Se ve que creen estar en Juego de Tronos. Sí, es importante la estrategia de negociación y sí, son importantes los faroles. Pero creo que han olvidado la responsabilidad y de nuevo vuelven a mostrarnos su cada vez más inmensa e insoportable idiotez.

El presidente en funciones ha adoptado la actitud de me enfado y no respiro, olvidando que debe algún respeto a los más de siete millones de votantes que tiene. Puede que a los que apuestan por el cambio se les haya olvidado que más de siete millones de españoles han votado una opción inmovilista, que aunque a mí no me guste, es la más votada. Como siempre olvidamos que se gobierna para todos y en contra de nadie. Pero lo más triste es que la gaviota ya no quiere volar ni siquiera por los que le piden que alce el vuelo. Desde su postura de no hacer nada y no explicar nada (postura que adoptó hace casi cinco años)  espera que  los demás se quemen tanto que no queden ni sus cenizas. Esta es la opción que han adoptado. Para mí, irresponsable pero en absoluto sorprendente, de un partido imputado por destruir chatarra informática.

Sí me han llamado la atención los movimientos de la izquierda. Los movimientos que han llevado a celebrar una merienda donde el cochinillo a comer era el Secretario General de un partido con la rosa espinada en la boca. Que han llevado el bombo y platillo al Congreso como si fuera un circo de tres pistas y a hacer propuestas de sillones sin pasar por discutir cosas que yo considero más relevantes, entre otros muchos movimientos sorprendentes. Y no es que lo critique, pero después de tanta fanfarria, no veo que haya ningún acercamiento real, sólo ruido y más ruido. Tanto que empieza a ensordecer, a minar la moral de los que ven que nuestros políticos idiotas no son capaces de afrontar con seriedad su trabajo. Y seguimos esperando a ver cuál será el siguiente patinazo o salida de tono.

La seriedad está brillando por su ausencia y está dejando ver, de manera más evidente, la altura de los políticos que tenemos. La de los de siempre era de todos conocida, la de los que llegan se está mostrando ahora y parece que se han encontrado cómodos decepcionando a todos los que tenemos alguna esperanza en los representantes de nuestro país de los idiotas.

A estas alturas tengo claro que no han entendido nada.

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