¿Qué demonios estamos haciendo
con nuestro tiempo? Hace poco y como una sacudida, descubrí la capacidad que tiene el ser humano
de perder lo más valioso que tiene. Su tiempo. Tiempo que inviertes en ti, tu
familia, tus amigos, tu trabajo…
Perder tu tiempo es una de las
mayores faltas de respeto hacia tu persona y hacia los demás si lo que no
valoras es el tiempo que te dedican. Estamos inmersos en una espiral difícil de
frenar. ¿Has pensado qué haces desde que te levantas?
La gestión del tiempo es una de
las lecciones más importantes que no sólo deberíamos aprender individualmente.
Hay muchas horas del día que nos vemos obligados a pasar en nuestro puesto de
trabajo. ¿Y desde cuándo esto se traduce en mejores resultados? Bueno, depende,
¿cuál es tu pantalla del Candy Crush o cuántos puntos tienes en el Solitario?
Es lamentable que algunas
empresas sigan haciendo prevalecer la presencia, con horarios interminables,
por encima de la eficiencia. Y la crisis, que debería haber sido un punto de
inflexión y una oportunidad para replantearnos nuestra manera de ver y hacer
las cosas, ha producido el efecto contrario y nos hemos dejado robar hasta lo
más valioso que tenemos, nuestro tiempo.
El miedo nos ha hecho abrazar la
sumisión al poder que nos impone estos modelos obsoletos y anclados en el
pasado más retrógrado, pero es hora de dejar de sostener este pensamiento.
Hay quienes creen que la flexibilidad
sólo alimenta la desorganización y por eso se sigue premiando la presencia. Sin
embargo, si estás obligado a respetar un determinado número de horas, dejando
de lado la calidad de tu trabajo, ¿dónde está la motivación? Tu cabeza vuela a
todas esas cosas que tienes que hacer cuando salgas y para casi todo, te falta tiempo. Trabajo mediocre,
absentismo, vida personal insatisfactoria, imposibilidad de elegir un modelo de
vida, de familia, etc. ¿Y si cambiásemos la presencia por la eficiencia? ¿Y si trabajásemos
por objetivos? ¿Y si fuera posible conciliar?
Pasar más horas de las debidas en
el trabajo, no es un acto de entrega a tu empresa, es una pérdida de tu tiempo
y puede que suponga un coste económico innecesario por las horas extras
invertidas.
Creo que las cosas pueden hacerse
de manera diferente y hay muchas ideas en el aire para quienes quieran oír.
Como organización, hay que invertir en aquello que te va distinguir y eso es el
capital humano, que si está motivado, formado, comprometido y feliz, da lo
mejor de sí y es el motor que te hace competitivo.
Es nuestro momento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario