Érase una vez un alemán, un
francés, un griego, un español…
Parece el inicio de un chiste
malo, pero para chiste malo la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión
Europea:
- Título I: Dignidad
- Título II: Libertades
- Título III: Igualdad
- Título IV: Solidaridad
- Título V: Ciudadanía
- Título VI: Justicia
- Título VII: Disposiciones de interpretación y aplicación
¿No nos ha hecho gre/acia?
Yo creo que el Título VII debe recoger la manera cínica y
ruin de violar todos los Títulos anteriores con impunidad.
La Europa real, la nuestra, es una Europa en guerra. Una
guerra sucia, de actos coactivos y violentos. Una guerra que atenta contra los Títulos
anteriores; todos ellos pilares de “nuestra” Europa. Guerra que prohíbe, con
una llamada de teléfono, la democracia. “Soy tu dueño y yo te ordeno”. Una
Europa amnésica en la que unos entes llamados mercado, bancos, especulación,
etc., hunden gobiernos, y dan un paso al frente como solución única, y mediante técnicas
usureras se enriquecen sin fin, nutridos por la podredumbre que deja la
desesperación y el miedo infinito.
Repiten mil veces consignas
aterradoras y no del todo ciertas, acusan a otros y se postulan como salvadores
y único remedio.
Yo sólo veo un intento de someter,
de arrodillar, de humillar con estas formas modernas de guerra que tecnócratas
han desarrollado hasta la perfección para ocultar su vileza tras una capa de
Derechos Fundamentales que no conocen. Ahora no nos hacen falta armas para
estar en guerra. Hagamos creer que todo es por y para el pueblo y mantengamos
el yugo y la limosna y que no se les ocurra morder la mano que les da de comer.
Yo ya no sé qué es la soberanía,
ya no sé cuál es la importancia de los pueblos, el valor de la ética.
El egoísmo
que nos lleva a no ver aquellas cosas que pasan más allá de nuestro ombligo nos
ha puesto en esta situación de incertidumbre y desconcierto. Cuando las barbas del vecino veas cortar... En otras partes
del mundo ya estaba pasando y desde Europa poníamos tiritas. La Europa
invencible, la Europa altanera, la misma que ahora ha hecho rehenes y los tortura desde esa
atalaya en la que se ha posicionado.
A Grecia no le ponemos tirita, queremos
que se desangre por la herida. No importa el pueblo, sólo quieren que el
gobierno sea una mera marioneta que se ocupe de satisfacer los deseos de los
acreedores y las urnas son un incordio muy incómodo. Quieren eliminar a un
gobierno que no aterciopela el discurso ni hace reverencias. Un gobierno que asume
sus obligaciones y quiere pagar pero no a cualquier precio. La deuda no puede
estar por delante de las personas. No todo vale.
Si hacemos memoria, falsear
balances no fue una buena idea, pero no nos olvidemos quiénes ayudaron a
falsearlos. ¿Alguien se acuerda de Goldman Sachs y que personajes ilustres como
Mario Draghi han trabajado allí? Presidente del BCE, uno de los principales acreedores de Grecia. Entran, salen, pero son los mismos perros con diferente
collar y más y mejor información los que ahogan, extorsionan y corrompen.
¡Dios bendiga a todos los que apostaron
por el hundimiento de un país como nueva fórmula de negocio! ¡Dios bendiga a
todos los carroñeros que se aprovechan de la miseria de los más
débiles! Esperemos, ingenuamente, no ser víctimas del próximo experimento económico.
Europa, esa mujer hermosa que,
según la mitología griega, hizo descender al dios Zeus en forma de toro blanco, para raptarla y poseerla.
De Grecia nos quedamos con el
nombre, pero no con la ética y no con la democracia.
Érase una vez Europa. ¿Cómo
acababa el chiste?
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