Había empezado a trabajar sobre
el tema del que quería hablar esta semana: la Ley de Seguridad Ciudadana que
afecta a la Ley de Extranjería en Ceuta y Melilla. Llevo varios días cenando
con sensores, espigones, vallas, concertinas, mallas antitrepa, y otros utensilios
de chacinería pero, a la luz de la tristeza, el texto ha tomado otro color que
no es el que pretendía y espero que me disculpéis por ello.
Es curioso cómo puede una ley, por muy formal
que sea, ser un completo despropósito y cómo ofrece amparo a prácticas ilegales
cometidas contra seres humanos. Es una ley que no es legal, pero lo que nunca
será es moral. ¿A nadie le preocupa tener leyes que violan casi todos los
tratados internacionales pro Derechos Humanos que existen?
Hoy desayuno con la noticia de
las cuatrocientas personas desaparecidas en las costas de Italia. Trato de
buscar la noticia en los principales periódicos del país (me da igual el color)
y ya no está en las noticias de portada. Leo cosas sobre las exigencias de
Draghi, del FMI, de Rato y la amnistía fiscal y para cuando logro llegar a la
noticia no son más que cifras, concretamente diez mil inmigrantes, dicen los
periódicos, que han sido rescatados cerca de las costas italianas estas últimas
semanas.
Y más cifras, las del presupuesto
que FRONTEX invirtió en la operación Tritón,
mucho menos que lo que se invirtió en la operación a la que sustituyó, Mare Nostrum y de la que se ocupó
Italia exclusivamente. Esto también es Europa. A eso se reduce todo. Estadísticas
negativas que hay que sanear usando todo el peso que nuestro poder nos permita
y hacer que este monstruo de la indiferencia crezca sano y fuerte.
¿Somos capaces de imaginar el
pánico que puede sentir una persona que ha visto morir a sus padres, hijos,
hermanos, amigos…? Cuando tu vida y la de las tuyos corre grave y real peligro ¿Qué
clase de desesperación lleva a decidir que la mejor opción es atravesar países a
pie, sin nada más que la esperanza de seguir vivo cada día y una mochila cargada
de recuerdos de aquellos a los que dejan atrás, a los que dejarán por el camino
y lo que ya nunca recuperarán? Personas que serán explotadas, humilladas,
maltratadas y carne de mafias que
negociarán con ellos. Personas que aceptarán cualquier trabajo o trapicheo que
les permita conseguir los euros suficientes para embarcar, ir en los bajos de
un camión o cualquier otra posibilidad que les acerque a Europa como cualquier
otra mercancía ilegal.
Y digo mercancía, porque ahora,
cuando lleguen a su ansiada meta, los cogerán como animales y sin mediar
pregunta ni considerar la situación desesperada, ni el riesgo para su vida o su
integridad física, ni siquiera su nombre o edad (ya no hará falta
identificarlos) los devolverán al lugar del que vinieron y lo más caliente que
recibirán será su vergonzosa devolución.
¿Puedes imaginar lo que es lograr
tu objetivo cansado, golpeado, magullado, aterrado, casi muerto y que en esa
Europa que anhelabas y en la que decían que
se respetaban los derechos, el comité de bienvenida te quiera robar tu
identidad y tu dignidad?
Yo no tengo capacidad para
imaginar tanto, pero hoy he leído que han sido unas cuatrocientas personas las que han
muerto por intentar vivir.
Setecientas razones. ¿Cuántas más?
ResponderEliminarY sigue el baile de cifras, los acuerdos de mínimos, las reuniones de la vergüenza.
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