miércoles, 15 de abril de 2015

MARE NOSTRUM





Había empezado a trabajar sobre el tema del que quería hablar esta semana: la Ley de Seguridad Ciudadana que afecta a la Ley de Extranjería en Ceuta y Melilla. Llevo varios días cenando con sensores, espigones, vallas, concertinas, mallas antitrepa, y otros utensilios de chacinería pero, a la luz de la tristeza, el texto ha tomado otro color que no es el que pretendía y espero que me disculpéis por ello.

Es curioso cómo puede una ley, por muy formal que sea, ser un completo despropósito y cómo ofrece amparo a prácticas ilegales cometidas contra seres humanos. Es una ley que no es legal, pero lo que nunca será es moral. ¿A nadie le preocupa tener leyes que violan casi todos los tratados internacionales pro Derechos Humanos que existen?


Hoy desayuno con la noticia de las cuatrocientas personas desaparecidas en las costas de Italia. Trato de buscar la noticia en los principales periódicos del país (me da igual el color) y ya no está en las noticias de portada. Leo cosas sobre las exigencias de Draghi, del FMI, de Rato y la amnistía fiscal y para cuando logro llegar a la noticia no son más que cifras, concretamente diez mil inmigrantes, dicen los periódicos, que han sido rescatados cerca de las costas italianas estas últimas semanas.
Y más cifras, las del presupuesto que FRONTEX invirtió en la operación Tritón, mucho menos que lo que se invirtió en la operación a la que sustituyó, Mare Nostrum y de la que se ocupó Italia exclusivamente. Esto también es Europa. A eso se reduce todo. Estadísticas negativas que hay que sanear usando todo el peso que nuestro poder nos permita y hacer que este monstruo de la indiferencia crezca sano y fuerte.

¿Somos capaces de imaginar el pánico que puede sentir una persona que ha visto morir a sus padres, hijos, hermanos, amigos…? Cuando tu vida y la de las tuyos corre grave y real peligro ¿Qué clase de desesperación lleva a decidir que la mejor opción es atravesar países a pie, sin nada más que la esperanza de seguir vivo cada día y una mochila cargada de recuerdos de aquellos a los que dejan atrás, a los que dejarán por el camino y lo que ya nunca recuperarán? Personas que serán explotadas, humilladas, maltratadas  y carne de mafias que negociarán con ellos. Personas que aceptarán cualquier trabajo o trapicheo que les permita conseguir los euros suficientes para embarcar, ir en los bajos de un camión o cualquier otra posibilidad que les acerque a Europa como cualquier otra mercancía ilegal.

Y digo mercancía, porque ahora, cuando lleguen a su ansiada meta, los cogerán como animales y sin mediar pregunta ni considerar la situación desesperada, ni el riesgo para su vida o su integridad física, ni siquiera su nombre o edad (ya no hará falta identificarlos) los devolverán al lugar del que vinieron y lo más caliente que recibirán será su vergonzosa devolución.

¿Puedes imaginar lo que es lograr tu objetivo cansado, golpeado, magullado, aterrado, casi muerto y que en esa Europa que anhelabas  y en la que decían que se respetaban los derechos, el comité de bienvenida te quiera robar tu identidad y tu dignidad?


Yo no tengo capacidad para imaginar tanto, pero hoy he leído que han sido unas cuatrocientas personas las que han muerto por intentar vivir.

2 comentarios:

  1. Setecientas razones. ¿Cuántas más?

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  2. Y sigue el baile de cifras, los acuerdos de mínimos, las reuniones de la vergüenza.

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