Había empezado a trabajar sobre
el tema del que quería hablar esta semana: la Ley de Seguridad Ciudadana que
afecta a la Ley de Extranjería en Ceuta y Melilla. Llevo varios días cenando
con sensores, espigones, vallas, concertinas, mallas antitrepa, y otros utensilios
de chacinería pero, a la luz de la tristeza, el texto ha tomado otro color que
no es el que pretendía y espero que me disculpéis por ello.
Es curioso cómo puede una ley, por muy formal
que sea, ser un completo despropósito y cómo ofrece amparo a prácticas ilegales
cometidas contra seres humanos. Es una ley que no es legal, pero lo que nunca
será es moral. ¿A nadie le preocupa tener leyes que violan casi todos los
tratados internacionales pro Derechos Humanos que existen?