Si lo que buscamos es no volver a repetir elecciones, vamos
por el buen camino.
Se llenaron la boca repitiendo hasta la saciedad que nunca
con los nacionalistas, nunca con aquellos que pretenden acabar con la unidad de
España. Se llenaron de titulares los periódicos con la actividad mafiosa del
Ministro del Interior en contra de los enemigos del Estado.
Se bajarían los impuestos, o eso decían. No habría sanciones
de Europa, se cuidarían las pensiones, la luz no iba a subir, la Seguridad
Social va a ingresar más, o eso decían.
Seguimos sin gobierno y seguimos con las mismas mentiras y,
esas verdades ocultas tras las insistentes mentiras que son lo más real que vamos a vivir. Pero
repite algo mil veces y alguien lo creerá. Con reuniones secretas, evitando las
fotos que no puedes explicar, los votos misteriosos en el Congreso.
No hay que mentir a los ciudadanos, o eso decían.
Diálogo, sí, pero para darme la razón a mí, que para eso he
ganado. Para chulo, chulo…
Ahora hay quienes, con nostalgia, recuerdan lo que pudo ser
y no fue. ¡Oh! Nostalgia. Pues eso, a soportarla con la misma dificultad con la
que se soporta el verano en Murcia.
Alegrémonos. La política sigue en buena forma y los ciudadanos seguimos en funciones.
Felicitémonos porque volvemos a tener lo malo conocido, no
sea que lo bueno por conocer o por regenerar, haga que la política pierda su
hedionda esencia. Sigamos apostando por lo seguro, pero que luego nadie se
queje ni alegue desconocimiento, porque sí, lo sabemos, lo consentimos y lo
mantenemos. Los creiques y los penseques ... Ya sabemos como termina el refrán.
Si lo que buscamos es no volver a repetir elecciones, vamos
por el buen camino. El camino de la política de siempre.
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