sábado, 17 de octubre de 2015

Futuro hipotecado






El toque de atención que desde Europa han dado a España con los presupuestos generales, ha sido interpretado como una valoración sesgada por la inclinación política del portavoz. Yo, de manera muy sesgada también, lo interpreto como una patada en el culo.


Los presupuestos que se presentan, se aceptarán desde Bruselas con todos los matices para poder decirnos “ya os lo dijimos”, pero tendrán que ser corregidos según las directrices marcadas. La patata caliente la tendrá encima de la mesa el próximo gobierno; la excusa perfecta para romper todas las promesas que se hagan  en campaña.

Mientras el gobierno se pone la medalla del presupuesto social pre-electoral, Europa nos agua la fiesta y nos habla del maldito compromiso adquirido con el déficit. No nos engañemos, estamos intervenidos. Los presupuestos se hacen en Europa, por muy mal que le venga a la campaña electoral, y seguiremos presos de las políticas de austeridad ordenadas desde el viejo continente.

Y no, con Zapatero no fue mejor, porque aquellos también olvidaron decir la verdad cuando la “desaceleración económica” y analizar una realidad que nos permitiera tomar medidas que no dejasen a España en el estado de coma en el que está.

No, señor Rajoy, el paciente no está mejor.

Objetivo: Reducir la deuda pública.

Cómo: Destrozando toda la economía del bienestar.

Resultado: La deuda pública no se ha reducido, no hay bienestar que valga y hemos creado nichos de mercado para privatizar.

Beneficiados: Los de siempre.

Desde que la burbuja inmobiliaria pinchó, (el gran milagro económico de los hoy repudiados), hemos ido vagando por el desierto en busca de un modelo económico  que hiciera repuntar la economía. Tras la reforma laboral, las amnistías fiscales, el régimen de impuestos y el empeño en seguir anclados en un modelo económico sin base productiva, hemos logrado desigualdad y toda clase de injusticias. Mejor no hablar si eres mujer.

Los impuestos, que serán más de los anunciados y  que sostienen al país, los pagan las familias, pequeñas, medianas empresas y autónomos, que sufren un recorte en su poder adquisitivo y su capacidad de ahorro y se les pide que se abran fondos de pensiones y seguros médicos... ¿En serio?, ¿Con qué sueldos?, ¿Con qué clase de trabajos? No es cierto que el paro baje, el mismo trabajo se ha troceados por horas. No es cierto que el PIB suba, se contabiliza de forma diferente, (pero las estadísticas son importantes en época electoral aunque sean mentira).

Sí, controlemos el gasto, pero evitando sobrecostes, privilegios y sinvergonzonerías varias a costa de las administraciones y cargos públicos y persiguiendo la gran evasión de impuestos. Dejemos de recortar en justicia, en acceso a la vivienda, en I+D+I, en sanidad, en educación, cultura, infraestructuras.

Parece que hemos apostado por ser un país que busca la inversión de grandes capitales, pero estos sólo ven interesante una oferta así si se acompaña de un régimen fiscal muy cómodo y una política laboral que compita con los países que violan sistemáticamente los Derechos Humanos.

Eso quiere ser España, un paraíso fiscal con poco respeto por los derechos.


Apostar por aquello que nos da valor es una inversión que no reporta beneficios a corto plazo, por tanto, descartada. Pero un país que deja de invertir en lo importante es un país que vende su futuro. En diciembre elegiremos al vendedor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

BIENVENIDO A BARATARIA

Aprendí muchas cosas de mi paso por Barataria. ¿Has estado allí? Cuando llegué tenía claro que  la gente común no tiene cabida en gobier...