Muchos de nosotros trabajamos (por suerte) contratados en
alguna empresa y en mayor o menor medida nos hemos familiarizado con el
concepto Responsabilidad Social Corporativa (RSC). ¿Qué es eso?
Sin embargo, desde mi punto de vista, difiere demasiado lo
que es realmente la RSC (lo que aspira a conseguirse) y lo que muchas empresas
han logrado hacer de ella. Un simple concepto que presenta a una empresa como
políticamente correcta ante la sociedad aunque sea mentira. El disfraz de RSC
para carnaval.
Este concepto ha descendido de los niveles académicos y
espacios especializados para tener mayor presencia en nuestro día a día, resultándonos
cada vez más cercano.
De qué hablamos cuando nos referimos a emisiones ilegales de
CO2 de vehículos o cuando leemos sobre las cláusulas abusivas de hipotecas y
productos financieros dudosos o sobre los vertidos de petróleo, o sobre las
subcontratas de ropa, o de camareras de hoteles o de mujeres que no aspiran a
nada o temen quedarse embarazadas.... Y así podríamos llenar páginas de
ejemplos que me hacen cuestionar de qué sirve tener una política de RSC colgada
en la web y mil certificaciones y memorias anuales publicadas e ir a
conferencias donde los de siempre hablan de las bondades de siempre sin admitir
preguntas, para ponerse la pegatina de responsables.
De qué sirve si la gente no lo percibe, si sólo dicen: “Sí,
claro, si ellos se dicen responsables ya no sé qué es la responsabilidad”. De
qué sirve si les tenemos que dar razón a base de bochornosos escándalos y de
acciones más cercanas del día a día en cada una de nuestras empresas.
Los empresarios se manejan en términos de beneficios y
pérdidas y, cuando el concepto RSC se acercó a la empresa, hubo que convencer al empresario de
que la RSC era rentable.
Esto podía entenderse de dos maneras:
1. Que cambiar el paradigma empresarial y establecer una
estrategia real a medio/largo plazo basada en la comunicación con los grupos de
interés, el respeto al medioambiente y una estructura económica responsable, supondría
la base para lograr la sostenibilidad de
la empresa, mayores beneficios económicos y un mejoramiento posicional de la
misma.
2. Usarlo como una estrategia de marketing con causa potenciando
las marcas con valores.
Esta segunda opción per se, no es criticable. Sí lo es si lo
usas para hacer un lavado de cara o cuando sólo te quedas en esa superficie sin
profundizar ni afrontar realmente lo que es la RSC.
Hoy en día no son tantas como nos cuentan las empresas que
afrontan de manera real la posición de responsabilidad que la empresa debe
adoptar en la sociedad para bien y para mal y han vaciado de contenido el
concepto de RSC de casi todo valor real.
Si bien es un mérito que se estén dando acciones puntuales
relacionadas con la RSC y se haya afianzado el uso de su terminología, calando
en los diferentes grupos de interés (trabajadores, socios, clientes,
proveedores y en la sociedad en general) que pueden manejarse, muchas veces
ayudados por las certificaciones y auditorías varias, en términos de calidad,
medioambiente, conciliación, igualdad, transparencia, buen gobierno, etc., generando, en muchos casos, ciertas inquietudes muy positivas dentro de la empresa.
También es cierto que ha ido en aumento el descreimiento de
esos mismos grupos de interés. ¿Cómo creer a grandes Fundaciones bancarias que
hacen estudios sobre la importancia de la calidad del empleo cuando ellos mismos
subcontratan precariamente?, ¿Cómo creer a las grandes empresas energéticas que
hablan de energías verdes y abusan de sus clientes en épocas de crisis y olas
de frio?, ¿Cómo creer a las empresas petroleras y sus páginas llenas de aire
limpio en sus fotos, si encharcan mares y océanos de masas de pote negro?, ¿Cómo creer cuando grandes empresas auditoras expertas en
RSC reinterpretan los indicadores para que digan lo que las empresas que pagan dicen
que debe decir?
Hemos vendido mal la RSC a las empresas y estas han hecho el
uso que les ha parecido más interesante. Consecuencia: La empresa y la sociedad
siguen entrando en constante conflicto porque aún no hemos entendido que la
herramienta para limar estas asperezas pasa por un desarrollo de la RSC real y
comprometido. No entraré en el discurso de los recursos limitados aunque por no
hablar de él no desaparece, pero ya va siendo hora de reflexionar, replantearse
cómo queremos convivir y actuar en consecuencia.
Como siempre, de nosotros depende.
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