Macedonia declara el estado de emergencia en algunas zonas del país por
la presión migratoria y Europa ofrece su limosna, que no llega ni a la categoría de chiste.
Desde las instituciones europeas se han tomado decisiones que me han
permitido pensar que ya nada podría sorprenderme. Esto está muy lejos de la
realidad. A ti, te lo digo, mi Pepita Grillo particular. Sí, aún me sorprendo
por la deshumanización y la falta de solidaridad que se puede llegar a
manifestar. Deshumanización que suma y sigue. Ver la cara de Europa, gobernada
por verdugos y los que miran o miramos hacia otro lado. Los que provocan crisis
y sólo recogen los beneficios económicos que generan los ríos revueltos.
Y se
pierden vidas por miles, y las seguiremos multiplicando, por lo que las
contaremos por millones y seguiremos mirando hacia otro lado, esperando que
nada nos turbe. Esa Europa que hemos construido y hoy sólo es digna de
vergüenza. Esa Europa que no rescata si no hay beneficio de por medio, genere
la desigualdad que genere y proporcionando la miseria que sea necesaria. La que
amenaza, la que condena, la que despoja de esperanza y se convierte en la
máquina de construir miedo y odio mientras da lecciones de moral.
Imágenes de refugiados gaseados contrastan con esas reuniones para llegar
a acuerdos que nunca llegan, sobre cuántas personas están dispuestas a acoger
cada uno de los países que formamos este ente. Y no estamos dispuestos a llegar
a acuerdos salvo que haya que poner la mano para recibir dinero. Entonces puedo
empezar a pensármelo. Y que no falte el cobro de la dieta, la estancia y el
sueldo.
Mientras, se dibujan en el Mediterráneo las palabras Descanse En Paz con
cuerpos de mujeres, hombres y niños que huyen aterrados de la miseria y la
guerra. Si no hay beneficio económico el migrante es un incordio y no hay
refugio y no hay cobijo y no hay acogida y no hay consuelo y no hay esperanza. Las
agendas se llenan de muertes pero que nada nos turbe.
En las instituciones se debate cómo pueden las fronteras ser más altas o
arrancar mejor la piel o la vida y no nos interesa discutir qué puede hacer
Europa para ayudar a reducir la presión a nuestro alrededor. Pero en ríos revueltos
Europa es una gran pescadora. Y sin embargo es el mayor estandarte del dicho: “¡qué
cada palo aguante su vela!”
La Europa de la vergüenza ya es un hecho y va cuesta abajo y sin frenos,
salvo que paremos esto de algún modo. Es inevitable la sensación de desaliento.
Definición de la palabra CONSECUENCIA:
Hecho o acontecimiento derivado o que
resulta inevitable y forzosamente de otro.
A buen entendedor…
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