martes, 17 de mayo de 2016

Dicen que las cosas están mejor. Capítulo I



-Dicen que las cosas están mejor.


- Sí, eso dicen. Yo prefiero no pensarlo mucho y seguir dando gracias porque tengo trabajo.

- ¿Fuiste al médico?

- Sí. Dice que el dolor ya es crónico y que no puede hacer nada. Que lo único que puedo hacer es tomar medicación cuando me duela.

- ¿Y qué vas a hacer en el trabajo?

- Pues nada. Seguir yendo y esperar que mañana alguno de los jovenzuelos que están contratando me sustituya en la máquina cuando necesite ir a beber agua o ir al baño. Ayer no pude ir ni una sola vez. La edad no perdona y los mandamases creen que los antiguos vamos a sacar el trabajo de todo el mundo a como dé lugar. ¡Dios! Cada vez tienen menos consideración y yo apenas puedo mover el brazo. Espero, por lo menos, no tener problemas esta vez para justificar las horas del médico.

- Sabes que te va a quedar una pensión miserable y te estás machacando el cuerpo de tal manera que todo van a ser achaques de ahora en adelante. Y encima cada vez tienen menos consideración.

- Yo ya tengo este brazo perdido, pero no puedo dejar de trabajar. ¿Dónde voy que me quieran ya? Sé que quieren que me vaya y ahorrar la indemnización de despedirme. Mi puesto lo cubrirían con chavales con contratos de semanas o incluso de días y hasta de horas y sueldos todo lo miserables que les sea posible. Qué lástima. Y hay gente a patadas que estaría dispuesto a trabajar así.

- Lo sé. Les encanta gritárnoslo. Creerán que somos máquinas y que eso nos motiva y nos anima a trabajar. 

- Ahora casi nos están obligando a venir los fines de semana y los horarios son cada vez más imposibles. Yo es que estoy echando de menos a mi familia.

- Es que trabajamos y no llegamos a fin de mes y no vemos a la familia y ya ni te digo salir a pasear o tener tiempo libre.

- No te creas que me apetece mucho a mí lo de salir a dar una vuelta. Entre lo cansada que llego y lo me duele el cuerpo es que no estoy para nada. Yo el tiempo libre lo uso para descansar para aguantar en el trabajo. Y ahora que mi hijo se ha vuelto a quedar en paro…

- ¿Otra vez? ¿Hasta dónde vamos a llegar?

- No lo sé. Yo prefiero no pensarlo mucho y seguir dando gracias porque tengo trabajo.


- Dicen que las cosas están mejor. 

-Sí, eso dicen,

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