Todo el mundo debería poder sentirse de algún sitio. Yo
tengo la suerte de sentirme de allí donde son mis raíces. Ese lugar de los
recuerdos de la infancia de mis padres y de la vida de mis abuelos.
De allí de donde los paseos por la huerta, con las historias
del abuelo labrando o los haces de caña que alguien esperaba río abajo. Las
baeras en las que se bañaban las gentes o el pilar donde las mujeres lavaban la
ropa y socializaban.

Soy de un pueblo cuya vida y hasta su propio nombre siempre
ha girado alrededor de su río. Soy de Campos del Río.
En ningún sitio como en Campos, se vive ser de una de las
dos Españas de las que hablaba Machado, y en los últimos años de su historia ha
sufrido, como en otros muchos lugares, el azote del egoísmo, la mala gestión y
la codicia. No somos ni más ni menos que en otros sitios. Era un rinconcito en
la Región de Murcia con un nombre en la industria conservera, cuna de la cabra
granadino-murciana. Ahora el pueblo ha ido quedando sin muchas opciones para
seguir mirando al futuro una vez que se alejó a guantazos del sueño del
ladrillo.
Y ahora se queda sin su río, seguramente por el mismo
egoísmo, la mala gestión y la codicia de los que juegan a quedarse con recursos
naturales, que son de todos, para mercadear ante la mirada de los que, debiendo
velar por los bienes comunes, se doblegan ante intereses opacos que
se ocultan detrás de la falta de lluvias. No hablaré de pozos ilegales y agua
que toma una dirección que no es la que naturalmente le llevaría a desembocar
en el río Segura. No puedo hablar porque desconozco los flecos, pero dudo de
que cuando llueva, si es que llueve, el río recupere su cauce y sólo tomaremos
conciencia de que por allí pasa agua en la próxima riada, como si el río Mula
sólo fuera una rambla. Ahora el río no suena, porque agua no lleva, pero todos
sabemos cómo reza el refrán de verdad.
Me consta que en mi pueblo y en los pueblos afectados de la
cuenca del río Mula hay un grupo muy activo de personas (me parece a mí que
debiera ser más numeroso) luchando por recuperar un bien que nos pertenece a
todos.
Ahora no hay agua y no sé dónde han ido a parar las aves
acuáticas y el resto de fauna que poblaban la ribera (los peces hace tiempo que
desaparecieron afectados por las aguas residuales descontroladas). Conejos que
corren a sus anchas por lo que era el cauce. Yo misma lo recorrí a pie. No sé
cómo afecte esto a la flora típica del bosque ribereño del río Mula: a sus
juncos cada vez más escasos, sus taráis secos, baladres difíciles de ver y el cañizo
descontrolado o a la espectacular zona del Paisaje Lunar de Rajatila.
Los pequeños minifundios de la huerta de Campos ya no tienen
casi derecho a agua de riego, y ya no hay río que deje su limo en las tierras
de cultivo. La opción de cultivar la tierra, se ha convertido en una quimera
porque el agua se pierde por el camino para no bañar sus tierras.
Esta entrada va desde el corazón, porque el río ya no
mueve molinos, hoy todos en ruinas. Desde el recuerdo de los barcos de hoja de
caña que lanzábamos mi padre y yo y que veíamos arrastrar por la corriente. Por
el río en el que se bañaban y pescaban mis padres y sus amigos, por ese que
permitió trabajar a mis abuelos y a las gentes del pueblo en sus tierras. Aunque
tristemente, esta no parece ya una opción como medio de vida para las gentes de
Campos.
Yo quiero poner mi grito en el cielo, desde mi rincón en Barataria, por ese río que hoy, a su paso por mi pueblo, está seco. Mi pueblo sin río es un pueblo sin vida y sin futuro y, en este caso, sin identidad porque hasta sin nombre se queda.
Fotos: Elaboración propia en paseo por el cauce del río Mula. Octubre 2016.
Fotos: Elaboración propia en paseo por el cauce del río Mula. Octubre 2016.
Toda mi familia es de allí y también he pasado la mayor parte de mi infancia recorriendo las "cuestas" del casco antiguo que es donde viven mis abuelos y tíos, en fin, es una lástima que este pueblo se pierda por culpa de la mala gestión. Aunque la gente no lo crea, los camperos son gente excepcional y me explico, si alguien llega al pueblo de buenas es seguro que te van a acoger como si fueses uno mas, como bien dice la letra de la canción "Cuentan las leyendas que en la noche de San Juan.......y te aceptarán a cantar con ellos en San Juan" pues esta canción les viene que ni pintada. Yo soy de un pueblo de al lado y cada vez que voy me reciben con los brazos abiertos y como si no me hubiese ido nunca, es más, se enfadan conmigo porque no voy a "echarles un ojo".
ResponderEliminarUn saludo a esos camperos y espero ver ese río sonando algún día.
Juanjo.