Si hay algo que todos seremos es
viejos.
En nuestra cultura nos resulta
fea la arruga y nos gastamos miles de euros para alcanzar cánones de belleza
locos. Olvidamos que no podemos competir con lo único que hay justo en la vida.
El tiempo pasa para todos.
Hoy voy a responder a esa
pregunta que tantas veces nos hicimos: ¿Qué quieres ser de mayor? Yo quiero ser
una persona respetada, válida, activa. Quiero aportar mi experiencia conseguida
con los años. Quiero ser una persona sana y feliz. Quiero ser escuchada y
querida aunque tenga arrugas.
En muchas culturas se valora y
respeta a los ancianos y por sus años, vivencias y experiencia se les reconoce autoridad.
En la sociedad en la que vivimos nos sobran viejos. ¿Qué nos ha pasado?, ¿Por
qué no se respetan?, ¿Por qué hablamos del viejo chocho? Llegado el tramo final
de la vida, tendríamos que cuidar, facilitar agradecer a nuestros mayores todo lo
que hicieron por nosotros y protegerlos de todos aquellos que se aprovechan de
sus posibles debilidades. Nos falta vida para agradecer suficientemente.
Las dificultades hoy son las que
son, pero si hemos tenido algo, si somos lo que somos es gracias a nuestros
padres y abuelos que sufrieron guerras, hambre y dificultades y hoy siguen ahí
arropándonos cuando nos caemos y cuando
la dificultad apremia.
Hoy todo es rápido y urgente. En
nuestra escala de valores y prioridades no está en primer lugar el respeto a
nuestros mayores. Todo lo contrario, si puedo, me aprovecho y engaño al
viejecito. Son nuestro estorbo, nuestra lacra, un problema salvo que haya
dinero que sacarle. Pero todos nos haremos mayores y lo que hoy decidamos
creer, valorar y hacer será lo que nos defina en un futuro. Ese será nuestro
legado.
No descubro nada nuevo cuando hablo
de la pérdida de valores en esta sociedad low cost, de la cultura de lo
material y del hoy para mañana. La cultura de lo fácil, de Gran Hermano, del
pan y circo ha devorado por completo la de esfuerzo y recompensa.
Los valores tienen efecto ida y
vuelta. Si hoy sembramos los correctos y
ponemos a la arruga en el lugar que le
corresponde, si perdemos el miedo a la vejez, si fuéramos capaces de ver en
ella la belleza del sacrificio incondicional, obtendremos la recompensa que
buscamos.
¿Qué clase de sociedad es la que
no valora a sus mayores? Una sociedad que no respeta su historia y que no tiene
memoria.
La sociedad que no sabe de dónde
viene, tampoco sabe a dónde va.
¿En qué nos convertimos si no
cuidamos la salud de nuestros mayores, su bienestar, si no recopilamos su experiencia,
si no los ponemos en valor, si escatimamos en sus pensiones, les engañamos y ponemos
al límite de sus fuerzas? Qué clase de sociedad es la que ningunea a los que están
salvando a la misma, acogiendo a sus hijos parados, cuidando a sus nietos,
sosteniendo los más básicos cimientos económicos que se han desmoronado. Qué
clase de sociedad es la que juega con su descanso, con su ocio, con su
bienestar, con su vida.
Una sociedad que ningunea a sus
mayores es una sociedad muerta.
¿Tú qué vas a ser cuando seas
mayor? Yo, vieja.
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