lunes, 26 de octubre de 2015

Ocaso








Si hay algo que todos seremos es viejos.

En nuestra cultura nos resulta fea la arruga y nos gastamos miles de euros para alcanzar cánones de belleza locos. Olvidamos que no podemos competir con lo único que hay justo en la vida. El tiempo pasa para todos.

Hoy voy a responder a esa pregunta que tantas veces nos hicimos: ¿Qué quieres ser de mayor? Yo quiero ser una persona respetada, válida, activa. Quiero aportar mi experiencia conseguida con los años. Quiero ser una persona sana y feliz. Quiero ser escuchada y querida aunque tenga arrugas.

En muchas culturas se valora y respeta a los ancianos y por sus años, vivencias y experiencia se les reconoce autoridad. En la sociedad en la que vivimos nos sobran viejos. ¿Qué nos ha pasado?, ¿Por qué no se respetan?, ¿Por qué hablamos del viejo chocho? Llegado el tramo final de la vida, tendríamos que cuidar, facilitar agradecer a nuestros mayores todo lo que hicieron por nosotros y protegerlos de todos aquellos que se aprovechan de sus posibles debilidades. Nos falta vida para agradecer suficientemente.

Las dificultades hoy son las que son, pero si hemos tenido algo, si somos lo que somos es gracias a nuestros padres y abuelos que sufrieron guerras, hambre y dificultades y hoy siguen ahí arropándonos cuando nos caemos  y cuando la dificultad apremia.

Hoy todo es rápido y urgente. En nuestra escala de valores y prioridades no está en primer lugar el respeto a nuestros mayores. Todo lo contrario, si puedo, me aprovecho y engaño al viejecito. Son nuestro estorbo, nuestra lacra, un problema salvo que haya dinero que sacarle. Pero todos nos haremos mayores y lo que hoy decidamos creer, valorar y hacer será lo que nos defina en un futuro. Ese será nuestro legado.

No descubro nada nuevo cuando hablo de la pérdida de valores en esta sociedad low cost, de la cultura de lo material y del hoy para mañana. La cultura de lo fácil, de Gran Hermano, del pan y circo ha devorado por completo la de esfuerzo y recompensa.

Los valores tienen efecto ida y vuelta.  Si hoy sembramos los correctos y  ponemos a la arruga en el lugar que le corresponde, si perdemos el miedo a la vejez, si fuéramos capaces de ver en ella la belleza del sacrificio incondicional, obtendremos la recompensa que buscamos.

¿Qué clase de sociedad es la que no valora a sus mayores? Una sociedad que no respeta su historia y que no tiene memoria.

La sociedad que no sabe de dónde viene, tampoco sabe a dónde va.

¿En qué nos convertimos si no cuidamos la salud de nuestros mayores, su bienestar, si no recopilamos su experiencia, si no los ponemos en valor, si escatimamos en sus pensiones, les engañamos y ponemos al límite de sus fuerzas? Qué clase de sociedad es la que ningunea a los que están salvando a la misma, acogiendo a sus hijos parados, cuidando a sus nietos, sosteniendo los más básicos cimientos económicos que se han desmoronado. Qué clase de sociedad es la que juega con su descanso, con su ocio, con su bienestar, con su vida.

Una sociedad que ningunea a sus mayores es una sociedad muerta.


¿Tú qué vas a ser cuando seas mayor? Yo, vieja.

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