Cada día respeto más el uso
correcto del lenguaje y reconozco que me he sorprendido de lo maravillosas que
son algunas palabras. Me sorprendo porque no siempre las uso de manera correcta
pero tengo la firme voluntad de ir corrigiendo poco a poco esa mala costumbre.
Como yo, hay mucha gente por ahí
que también desconoce las acepciones de las palabras. Menos mal, no estoy sola.
Como cada mañana, de camino al trabajo, escuchaba la radio. Ahí estaba él,
diciendo que no le gustan ni el machismo ni el feminismo.
Todavía no entiendo muy bien qué
quería decir aquel señor, que por lo visto, como yo, tampoco sabe qué
significan muchas palabras. Estoy haciendo un ejercicio para comprender, pero discúlpenme,
no lo consigo.
Puede que este personaje aún crea
que feminismo es la versión de machismo para mujeres. No me gustaría pensar que
prefiere mantenerse en su error antes que consultar un simple diccionario. ¿No
será que quizá le guste mantener esa absurda idea de que el feminismo tiene una
connotación anti masculina? ¿A quién podría beneficiar eso? De cualquier manera
me sigue resultando indigesto que la voz de un partido político grite a todo
aquel que pueda, quiera o por narices tenga que oírle, que no le gusta el
feminismo.
Hay argumentos que apoyan que la
mujer ha mejorado su posición. Evidentemente, aquellas mujeres valientes que se movilizaron para
reclamar la igualdad de derechos y oportunidades, han sido y siguen siendo un importante motor de cambio social. Sin embargo, ¿cómo
podemos decir que todo está hecho? Minimizar o silenciar las desigualdades que
aún soportan las mujeres, hace que cada día sean más importantes los
movimientos feministas que evitan el estancamiento social y saquen del error a
los que aún se niegan a ver determinadas cosas.
La política en este país camina
cada vez más lejos de la igualdad entre mujeres y hombres. ¿Alguien me puede
decir qué hay de malo en defender la igualdad? No creo que hayamos perdido toda
la capacidad de ver que seguimos teniendo un grave problema de violencia sobre
mujeres, que en demasiadas ocasiones, se traduce en muerte. No podemos estar
ciegos ante la situación laboral de la mujer, que está a años luz de asemejarse
a la del hombre en cuanto a derechos y oportunidades (ya hablaremos de esto en
otras ocasiones). Qué podemos decir de la situación de la mujer en el mundo,
cuando las 2/3 partes de la población analfabeta es mujer, cuando son el motor
productivo de la tierra pero no la poseen, cuando el acceso a cargos políticos
es muy baja y sufren toda clase de maltrato y vejaciones. No me llegan las
palabras para expresar todo lo que veo, así que apelo a que vuestros ojos sean
capaces de mirar alrededor.
Hay muchísimas razones para ser
feminista hoy en día y no es algo que deba ser exclusivamente una parcela
reservada a mujeres, así que invito a ese hombre que tiene la posibilidad de
llegar a tanta gente, y a toda aquella persona a la que no le guste el
feminismo, que se acerque a él y lo conozca. Dejémonos de clichés absurdos y
permitámonos ser libres para pensar, sentir y actuar.
Es una cuestión de dignidad.
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